Esta semana ha sido aciaga para el sector de la elevación. La muerte de dos trabajadores en dos ascensores ha sacudido la actualidad y ha vuelto a poner sobre la mesa el debate de la seguridad en estos aparatos.

Los fatales accidentes tuvieron lugar en Cádiz y en Oviedo. En Cadiz, en un complejo turístico de Rota para ser más exactos, el operario de ascensores Pedro Garrido murió decapitado mientras reparaba un ascensor. Un día después en Asturias,  Toni Cuendia falleció aplastado por el ascensor del instituto donde trabajaba como conserje, cuando se accionó el ascensor mientras él estaba en el foso buscando un manojo de llaves que se le habían caído por el hueco.

La dos noticias han sacudido las respectivas regiones y todo el mundo se ha volcado en dar pésames y condolencias a la familia de las victimas, desde equipos de futbol (recordemos que Pedro Garrido, el técnico fallecido en Rota era presidente del club de futbol Jerez Industrial) hasta partidos políticos como el PP o Vox, pasando por el presidente de Asturias, Adrián Barbón del Psoe. Pero nadie, nadie ha mencionado qué empresas del sector del ascensor, seguramente multinacionales, eran las responsables del mantenimiento, ya que todo apunta a que se trató de dos negligencias.

Ya van 12 muertes por accidente de trabajo en 2021 sólo Asturias, en todo 2020 fueron 16, pero curiosamente de la única de la que no se sabe que empresa está implicada es la que sucedió en un ascensor.

Comisiones Obreras ha emitido un comunicado donde dice lo siguiente:

CCOO Industria en Andalucía ya está tramitando lo necesario para averiguar las causas de este accidente laboral, que en espera de la investigación del accidente, pone una vez más de manifiesto que esta actividad necesita de una mejora en la regulación en todo lo relacionado con las cargas de trabajo, las condiciones en que se hacen determinadas operaciones, y mayor control de las medidas de salud laboral y prevención.

Así mismo se ha producido el fallecimiento de un conserje de un instituto en Oviedo, atrapado por el ascensor cuando, según los medios de comunicación, se encontraba en el hueco intentando recuperar unas llaves que se habían caído al mismo.

Este hecho en el que un usuario no adiestrado en el mantenimiento de ascensores pierde la vida por manipular el entorno de un ascensor es también una de las peticiones que se han realizado en los últimos años, y es que el acceso a los ascensores y a los huecos de estos debe ser realizado por las personas habilitadas para ello, evitando accidentes de este tipo.

Por tanto, lamentando estas dos noticias nos vemos obligados a reclamar que las medidas que eviten y ayuden a minimizar los accidentes en ascensores deben ser agilizadas y puestas en marcha de manera urgente.

La seguridad en los ascensores y el cumplimiento estricto de la norma debe ser la garantía para las personas trabajadoras y las usuarias de los mismos. 

En este comunicado Comisiones obreras dice una cosa muy interesante  y es que el fallecido en el instituto de Oviedo era conserje y no había recibido el adiestramiento necesario en el manejo del ascensor. Recordemos que según la normativa vigente, la empresa dará a las personas encargada por el edificio la formación necesaria para el manejo del ascensor. Tal como apunta Comisiones, el conserje, que es la persona adecuada para recibir tal formación, no tenía los conocimientos necesarios para llevar a cabo la maniobra que acabó causando su muerte.

Por experiencia sabemos que las multinacionales se saltan a la torera esta parte del real decreto, que les obliga a dar formación básica a una persona del edificio, ya que consideran que eso podría repercutir en su facturación, ya que había cosas básicas que podría hacer el conserje y no el técnico. Como el común de la población española tiene un desconocimiento total de la legislación en materia de ascensores, las multinacionales hacen lo que les da la gana, con los trágicos resultados que ahora vemos: la muerte de este conserje en Oviedo o el Ciudadano X muerto en extrañas circunstancias en Benicassim el día de fin de año.

Estamos ante dos presuntas muertes por negligencia y aquí nadie da la cara. Si la Feeda fuera una organización comprometida con la seguridad de los trabajadores hubiera dado la cara e iniciado una investigación de lo ocurrido ¿Pero que hizo ayer? Una reunión en Valladolid con las empresas del sector en Castilla y Leon. No tuvieron ni un minuto para escribir un tweet lamentando la muerte de los dos trabajadores.

El silencio cómplice de la patronal y las multinacionales es insoportable y aquí nadie hace nada.

¿Hasta cuando tendremos que aguantar esto?

Seguiremos informando

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