En Spúblico hemos denunciado muchas veces como FEEDA y las grandes multinacionales del sector de la elevación se aprovechan sin escrúpulos de las subvenciones que las diferentes administraciones públicas dan a las comunidades de vecinos para que instalen nuevos ascensores en sus edificios.

Algo que se vende como de primera necesidad para personas mayores o con problemas de movilidad y que es considerado como una prioridad social para muchos ayuntamientos y comunidades autónomas es en realidad un chollo para las multinacionales.

Las grandes empresas del ascensor merodean por los barrios más humildes de las ciudades, aquellos que tienen edificios de los años 50-60 y 70, construidos inicialmente sin ascensor y habitados en gran parte por trabajadores jubilados, para convencer a sus vecinos de que necesitan instalar un ascensor y que les saldrá prácticamente gratis.

Muchas veces incluso ayudan a los vecinos a tramitar la subvención para lograr instalar el ascensor, pero una vez han trincado la pasta pública, todo lo que hasta entonces eran buenas palabras y vocación de ayuda al prójimo pasan a ser excusas de mal pagador, perdón de buen cobrador, que es a lo único a lo que se dedican.

En el mejor de los casos, una vez conseguida y cobrada la subvención por parte de la multinacional, esta empezará a sablear a sus nuevos e incautos clientes con facturas a la carta y esclavistas contratos de mantenimiento que sólo se cumplen por parte del pagano del cliente, ya que la empresa ni mantiene, ni repara, sólo firma y cobra.

Es la mejor manera de ampliar la cartera de clientes esclavos por parte de las grandes multinacionales. Es por ello que la patronal FEEDA ha lanzado un documento explicando como las multinacionales se pueden lucrar con el dinero de todos y haciendo creer que lo hacen por el bienestar de las personas necesitadas.

Un plan redondo. Cobran del estado por instalar un ascensor, quedan bien ante la gente, ya que parecen preocupados por su movilidad y ganan un cliente esclavo que va a estar pagando sus facturas a la carta por las próximas décadas ¿Qué más se puede pedir?

Y eso en el mejor de los casos, cuando el ascensor se instala correctamente, lamentablemente muchas otras veces las obras se eternizan ante la desesperación de los clientes o directamente quién está realizando la obra desaparece con la pasta, como ocurrió en Sabadell.

Pero no se preocupen, multinacionales como Kone no van a desaparecer con los miles de euros de la subvención, para ellos es mucho más rentable tener a los clientes presos de un contrato y cobrando mes tras mes, año tras año y década tras década por los siglos de los siglos amen.

Está muy bien que las diferentes administraciones velen porque todos los ciudadanos tengan acceso a un ascensor. No nos malinterpreten, estamos a favor que todo el mundo tenga ascensor, pero la misma administración no debería limitarse a soltar la pasta para que una multinacional finlandesa o alemana engrose su cartera de clientes, si no que además de promover la instalación de ascensores, el Estado debería velar porque estos no se conviertan en unas máquinas tragaperras en manos de unos yonkis de la facturación. Si el estado o una autonomía da una subvención, esta debería estar sujeta a un compromiso de trato ético hacia los clientes.

Tal como está la cosa, es como si en el plan renove de un coche, el estado te ayudara pero te obligará a comprar el coche y el mantenimiento a una marca determinada prohibiéndote cambiar de mecánico. No tendría ningún sentido ¿Verdad?

Pues eso es lo que pasa en el sector del ascensor, por eso FEEDA y las multinacionales está tan contentas. Ellas hacen las leyes a su antojo.

Seguiremos informando.   

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