Ayer les explicamos la trágica muerte de la pareja de adolescentes Belén Jordana de Pozas y Jose Amián que murieron en extrañas circunstancias tras desprenderse un panel de cristal del ascensor mantenido por Thyssenkrupp en el que viajaban.

¿Qué pudo ocurrir para que se desencadenara ese fatal desenlace?

Se trataba de un lujoso ascensor clásico instalado por la marca Silves en los años 40. En 2005 Silves fue adquirida por Thyssenkrupp, así que la multinacional alemana pasó a ser la responsable del mantenimiento del ascensor. Un año después se realizó una importante obra de remodelación donde no se modificó la estructura enrejada del exterior, debido a su valor histórico, pero si se modernizó la instalación, colocando paneles acristalados en la cabina. La operación costó 80.000€ y el elevador pasó todas las revisiones oficiales posteriores sin ningún tipo de problema, incluyendo la última en abril de 2017, sólo un mes antes del accidente.

¿Qué ocurrió realmente? ¿Cómo pudo desprenderse parte del aparato? ¿Quién es el responsable de que el ascensor no se encontrase en las mejores condiciones?

La policía interrogó a todos los técnicos de Thyssenkrupp implicados en el mantenimiento del ascensor y barajaba varías teorías.

Una de las  primeras hipótesis que se barajó fue la posibilidad de que la comunidad de vecinos (recordemos que todo el inmueble era propiedad del padre de la joven) hubiese encargado la colocación de un espejo en el cristal posterior mediante una silicona para tapar los contrapesos. La mala colocación de la silicona o la elección errónea de un producto no adecuado para la fijación del espejo, podría haber provocado la desgracia y segar la vida de dos jóvenes con toda la vida por delante.

Pero la policía científica barajaba también otras hipótesis: como que se hundiera el suelo del ascensor en lugar de la pared acristalada, pero todo apunta a que no fue así, si no que lo que cedió fue la pared y a consecuencia de ello, se desprendió el suelo.

La hipótesis del desprendimiento de la pared de cristal es la más probable. El edificio se construyó en 1947 y el ascensor se instaló desde el principio. Como decíamos el diseño y la instalación original del aparato correspondía a la extinta empresa Silves S.A, que fue comprada por la multinacional alemana Thyssenkrupp en 2005. En 2006 se procedió a la remodelación del ascensor y la antigua caja, de madera y hierro, fue sustituida por una con paredes de cristal. Los primeros informes policiales apuntaban a que la pared de cristal podría haber caído tras un empujón o golpe fortuíto. Quizás como resultado de un apasionado beso entre los dos jóvenes.   

Otra hipótesis era que el accidente lo provocó la caída del espejo de gran envergadura que recubría una de las paredes del ascensor. Según esa teoría, el espejo se habría desprendido provocando que la pared de cristal cediese ante ese movimiento. Al estar los chicos apoyados sobre él, irremediablemente cayeron al vacío. En este caso la caja del ascensor es considerablemente más pequeña que el hueco por donde viaja, por lo que había espacio suficiente para caer al vacío por el lateral del ascensor.

Pero ¿Por qué se pudo desprender una de las paredes? Según los agentes de la policía científica, la silicona que unía una de las placas con el suelo estaba corroída o, al menos, arrancada en parte. La presión efectuada por los jóvenes contra la pared, ya sea por la posible caída del espejo o por el beso apasionado, hizo que que la fijación reventara precipitándolose al vacío.

Otra hipótesis barajada está relacionada con uno de los defectos más habituales en el mantenimiento del ascensor: limpiarlos con material corrosivo con el objetivo de eliminar todas las manchas. Este procedimiento no es nocivo si se emplea ocasionalmente, pero si se efectúa de forma habitual puede afectar a la tornillería y otros elementos de fijación de la cabina.

Toda la investigación de la policía judicial acabó en manos de la juez de instrucción número 23 de Madrid, Isabel Garaizabal Ariza, que debía  determinar en su investigación si hay responsabilidades en la “muerte accidental” por parte de la empresa mantenedora Thyssenkrupp.

Según hemos podido saber a día de hoy aún no se ha aclarado el asunto y no hay un responsable claro del accidente.

Pese a todo, resulta bastante preocupante que se pueda desprender una pared de un ascensor por un simple empujón, sobre todo teniendo en cuenta que había pasado todas las revisiones, la oficial de la Comunidad de Madrid en Agosto de 2015 (dos años antes del accidente) y la de la propia Tyssenkrupp, sólo un mes antes de la muerte de los chicos.

 ¿Cómo nadie pudo ver que la silicona no estaba en buen estado? ¿Qué clase de revisiones se hacen? ¿Puede repetirse este accidente en otro ascensor de similares características?

¿Y qué hizo la Feeda al respecto? Lo de siempre, quitar hierro al asunto y decir que el ascensor en España es el medio de transporte más seguro.

¿En manos de quien dejamos la seguridad de nuestros ascensores?

Seguiremos informando

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