Los alumnos de la escuela de Arte Pancho Lasso de Arrecife en Lanzarote llevan años esperando que se instale un ascensor que permita a sus alumnos discapacitados acudir a todas sus clases y dejar de sufrir discriminación por no poder subir escaleras.

Esta batalla por los derechos de los alumnos con movilidad reducida la comenzó Anthony Fernández, un chico para el que era imposible acceder a la segunda planta del edificio por sus propios medios.

Como dice Anthony en el video, la normativa europea estipula que los centros públicos deben tener ascensor y la comisión europea destinó una serie de ayudas que se cobraron por parte de las administración y que en este, como en muchos otros casos, el dinero no fue a parar donde debía.

Anthony tuvo que recibir sus clases en la biblioteca, en la planta inferior… porque a día de hoy, dos años después de sus primeras movilizaciones aún no se ha instalado el ascensor en el edificio, incumpliendo gravemente la ley.

Son muchos los estudiantes que no se han matriculado en la escuela al no poder acceder a todas sus plantas. Por ahora el centro solo cuenta con una rampa excesivamente larga por la que Ariadna, otra chica con movilidad reducida se cayó hasta seis veces el año pasado. Ariadna cursa seis asignaturas en el centro y seis son las veces que tiene que subir y bajar las escaleras al día con gran esfuerzo y poniendo en peligro su integridad física. El esfuerzo que tiene que hacer es tan grande que debe hacer rehabilitación para compensar el desgaste que le supone subir esas escaleras.

Ya en agosto de 2018, el anterior director insular de Educación, Mario Pérez, afirmó que el proyecto de instalar el ascensor estaba listo a falta de la licencia municipal y que contaba con un presupuesto de 127.000 euros. Han pasado dos años y ni rastro del ascensor. En febrero de este año el Diputado del Común informó del expediente de Educación, que había dejado listo el anterior Gobierno de Canarias, con el presupuesto indicado, y a falta solo de un proyecto de reforma de la instalación eléctrica, pero pasan los meses y nadie tomas las riendas del asunto.

¿Hasta cuando tendrán que esperar los alumnos? Y sobre todo ¿Dónde están los 127.000 euros que estaban listos para ser invertidos en el ascensor?

Seguiremos informando

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