Pablo Iglesias tiene una obsesión.

Y no, no son las becarias jovencitas, eso es un pequeño vicio tolerado por su entorno. Su obsesión es acabar con los medios de comunicación libres y tener controlada toda  información que corra por España.

Por ello no duda en arremeter contra los medios de comunicación desde su púlpito de vicepresidente, mencionando a periodistas con nombres y apellidos. Algo intolerable desde el poder en una democracia.

El mismo Pablo iglesias que repite que España no es un democracia, quizá preparando el  terreno para cuando él tenga el poder y sea una dictadura bolivariana.

El mismo Pablo Iglesias que promueve un panfleto vinculado a Podemos y dirigido por

Dina Bousselham con quien tiene más de un lío de faldas y tarjetas sim. Un panfleto protegido desde el poder desde el que se vierten noticias falsas y acusaciones amenazantes contra periodistas.

El mismo Pablo Iglesias que alienta las protestas violentas y los asaltos de medios de comunicación por parte de sus secuaces, como ocurrió esta semana con el Periódico en Barcelona.

Van a por el pensamiento libre. Una estrategia de pinza mediante la cual, desde el gobierno se pretende controlar todos los medios para que sean afines y mediante los mercaderes de la censura avalados por Facebook se trata de apagar la voz de todos los disidentes.

Por fortuna somos muchos los que nos estamos dando cuenta de esta estrategia y reaccionando. Algunos de forma tan brillante como Federico Jimenez Losantos.

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