Nosotros en España estamos tristemente acostumbrados a los tejemanejes y trilerismos de la multinacional Kone, pero no crean que tenemos la exclusiva en sufrir abusos por parte de esta compañía.

Hace poco informábamos de la millonaria multa que la Unión Europea había impuesto a KONE por crear un cártel junto con otras multinacionales para pactar precios y estafar a los clientes.

Hoy les vamos a hablar de la infinidad de denuncias y sentencias que KONE acumula en los Estados Unidos. Según Good Jobs First, un centro de recursos público que promueve la responsabilidad empresarial y gubernamental en el desarrollo económico y que se preocupa por los derechos de los trabajadores, la multinacional finlandesa dirigida por Antti Herlin acumula un total de 260.000 dólares en sanciones desde el año 2000. 212.000 dólares de sanciones por abusos hacia sus trabajadores y 48.000 dólares de sanciones en multas relacionadas con la falta de seguridad de sus ascensores.

Los principales motivos de las sanciones fueron relativos a incumplimientos en cuanto a sueldo y horarios de los trabajadores, discriminación laboral, seguridad en el puesto de trabajo y violación de las relaciones laborales.

En la página web de Good Jobs First se puede descargar un detallado informe con cada una de las faltas por las que Kone ha sido multada. Un ejemplo de transparencia que echamos de menos en España.

Pero eso no es todo,  La Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo de los EE. UU también le saca los colores a KONE.  Este organismo es responsable de hacer cumplir las leyes federales que hacen que sea ilegal discriminar a un solicitante de empleo o un empleado debido a la raza, el color, la religión, el sexo de la persona (incluido el embarazo, el estado transgénero y la orientación sexual) , nacionalidad, edad (40 años o más), discapacidad o información genética.  Kone ha sufrido diversas reprimendas por parte de este organismo, por ejemplo, cuando la multinacional finlandesa se negó a recontratar a una empleada a la que había despedido injustamente por discriminación previamente.  Esta conducta viola flagrantemente la ley de derechos civiles de 1964. Además de compensar a la empleada con 85.000 dólares, el decreto obliga a Kone a brindar capacitación sobre discriminación y represalias en el lugar de trabajo, mantenga registros de cualquier queja de discriminación y  proporcione informes anuales a la comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo.

Medidas ejemplares sin lugar a dudas, pero no suficientes, como demuestra la larga lista de sanciones a la que se ve sometida KONE. A todas luces para una multinacional que factura miles de millones en todo el mundo, le sale más rentable pagar una sanción de vez en cuando a algún trabajador que reuna el valor suficiente para demandarlos a pesar de las represalias, que cumplir la ley con todos sus empleados. Por que ¿Cuántos empleados están en condiciones similares y no se atreven a denunciar por miedo a perder su puesto de trabajo?

Cada día está más claro que los problemas que sufrimos en España no es cosa única y exclusivamente de sus directivos en la península, si no que el modus operandi de  la empresa es así a nivel mundial. Una cultura empresarial donde la ganancia está por encima de cualquier ética.

Seguiremos informando.

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