La patronal FEEDA y las grandes corporaciones del sector se vanaglorian de que el ascensor es el transporte más seguro del mundo. Y la verdad es que si lo comparamos con otros como los automóviles o las motos, es más seguro. En España hay casi un millón de ascensores y cada día se realizan más de 150 millones de trayectos. Ciertamente los accidentes mortales son pocos, pero ocurren.

Y cuando ocurren lo hacen en un porcentaje muy alto por un mal mantenimiento del aparato, por no cumplir con la normativa vigente o por el afán facturador de algunas compañías, que llegan a poner los ingresos por encima de la vida de los viajeros. Recientemente hemos tenido que ver cómo dos personas perdían la vida en un ascensor. Una, Rocío Cortés que murió decapitada al accionarse un ascensor cuando estaba en una camilla apunto de dar a luz en el sevillano hospital de Valme y el Ciudadano X, que murió en extrañas circunstancias en un ascensor mantenido por la empresa OTIS en Benicassim.

Uno de los métodos de seguridad obligatorio en el interior de los ascensores desde 2005 y que debería salvar muchas vidas es el sistema de llamada; se trata un teléfono instalado en el interior de la cabina al que se accede presionando un botón indicado en la botonera. Ese teléfono comunica directamente con la empresa mantenedora y según dice la normativa, la comunicación debe ser oral y bidireccional, es decir la persona atrapada debe poder hablar y escuchar a su interlocutor, o sea la persona de la empresa.

Pero como bien saben nuestros seguidores, la normativa está llena de bonitas palabras que prometen eficiencia y transparencia, pero la realidad es muy distinta. Se sorprenderían la cantidad de ascensores cuyo teléfono no funciona correctamente, está conectado al call center de una compañía errónea o directamente no está ni configurado.

Sin ir más lejos hace poco hemos conocido el caso de un ascensor mantenido por Kone, cuyo teléfono lleva 2 años conectado a la anterior empresa mantenedora, KONY.es. 2 años en los que KONE ha estado facturando mientras que los trabajadores de la otra empresa, que ya no tiene nada que ver con ese ascensor tenían que contestar las llamadas de los pobres vecinos cuando tenían cualquier incidente.

Si tenemos suerte, puede pasar que el botón de la llamada de emergencia no se tenga que pulsar durante meses o incluso años, lo que hace que muchos vecinos confíen en el buen hacer de su empresa y crean que cuando lo necesiten el teléfono va a funcionar correctamente. Luego se llevan la sorpresa cuando realmente necesitan contactar con la empresa y el teléfono no funciona o está dirigido a otro número. ¿Qué pasa si la situación es urgente? Puede haber casos que sean de vida o muerte y que acaben en tragedia por un teléfono de emergencia sin conexión por la desidia de una empresa mantenedora obsesionada con la facturación.

Desde SPúblico les animamos a que comprueben que el botoncito de llamada de emergencia en su ascensor funciona correctamente y se pueden comunicar alto y claro con el call center de su empresa, para evitar tragedias futuras.

Si comprueban que el botón no comunica correctamente, no duden en contactarnos y les asesoraremos sobre que medidas pueden tomar.

¡No dejen que jueguen con su seguridad ni la de sus vecinos!

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