El Ayuntamiento de Sevilla a presentado un plan para instalar 2.000 ascensores antes de 2026 en edificios de barrios deprimidos. Este ambicioso proyecto que tendrá un coste superior a los sesenta millones  de euros, se financiará mediante los fondos de recuperación Next Generation de la Unión Europea. 

Según el ayuntamiento sevillano esta iniciativa pretende acabar con los llamados pisos cárceles, que mantienen encerrados a muchos vecinos discapacitados o con movilidad reducida dentro de sus viviendas. Empezarán rehabilitando mil inmuebles del parque público para después continuar con otras mil fincas privadas. Según el consistorio las obras serán ejecutadas por el Ayuntamiento y los residentes aportarán en función de sus ingresos. La primera fase costará cuarenta millones de Euros y la segunda 20 millones más.

El Ayuntamiento hispalense tiene previsto implementar esta actuación empezando por los barrios más vulnerables de la ciudad, dejando aparte el polígono sur (las famosas 3000 viviendas) al depender estas del gobierno autonómico.

Y es que Sevilla cuenta con los dos barrios más pobres de España. Las 3000 viviendas y los Pajaritos, convertidos en supermercados de la droga y donde los narcotraficantes campan a sus anchas. Los vecinos de bien que hay en esos barrios se quejan del gran problema de las plantaciones de Marihuana que se cultiva en el interior de los pisos, las viviendas ocupadas y el nulo control de la administración.

Conociendo la dura realidad de los barrios marginales de Sevilla, nos peguntamos si no sería de mayor utilidad para los vecinos que el dinero de la Unión Europa se usara primero para solucionar los graves problemas de seguridad que hay en esas zonas. Porque ¿ de que sirve tener un ascensor nuevo de trinca en un edificio convertido en una narcosala gigante? ¿Para que los camellos bajen las plantas de marihuana sin herniarse? ¿O para que los yonkis no se tropiecen por las escaleras? Seguramente los vecinos preferirían mayor presencia policial y mejores condiciones de servicios públicos. Pero claro, entonces las grandes empresas instaladoras y mantenedoras del ascensor se quedarían sin su suculento trozo de la tarta en la partida presupuestaria. Y ya sabemos cómo actúan estos, al principio todo son prisas para firmar el contrato y cobrar la subvención, luego si eso ya vemos la viabilidad para hacer el ascensor o cuanto van a tener que poner de sus bolsillos unos vecinos en situación económica más que delicada. Pero eso sí, que las grandes corporaciones no se queden sin su pasta de dinero europeo. Eso nunca.

Por supuesto es importante que las administraciones públicas ayuden a aquellas comunidades que no pueden permitírselo a tener un ascensor, pero hay veces que la buena voluntad queda en eso y el dinero en los bolsillos de los de siempre.

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