Ayer les hablamos de cómo Thyssenkrupp va a despedir a 11.000 trabajadores en toda Europa y como a pesar de ello tuvo pingües beneficios este año debido a la venta de su departamento de ascensores.

¿Pero como afectó esta venta a los trabajadores de la multinacional en España? A principios de este año, la noticia de la venta de Thyssenkrupp ponía en la cuerda floja a casi 4500 trabajadores directos de la compañía en la España y a otros 1500 que prestaban sus servicios en otras empresas del grupo.

Pocos meses más tarde, al inició de la pandemia Thyssenkrupp presentó un ERTE de reducción de jornada que afectó a 2000 trabajadores, que pasaron a cobrar un 15% menos de su sueldo. Es decir la empresa se aprovechó de las ventajas que el gobierno dio a los afectados por el coronavirus para pagar menos a sus trabajadores. Pero si pensamos un poco, la pandemia no afectó al sector del mantenimiento de ascensores como afectó, por ejemplo, a la hostelería. En el caso de los ascensores, la compañías siguieron cobrando sus facturas de mantenimiento inmisericordemente  a sus clientes, por lo tanto ¿Cómo podían justificar la necesidad del ERTE si facturaban lo mismo? Vamos que la empresa le echó jeta al tema para ahorrarse un pico en nóminas. Y si los trabajadores no llegaban a pagar el alquiler o la hipoteca, que hubieran nacido ricos.

Pero es que además, todo el proceso de venta se hizo de forma opaca y con mucho secretismo, lo que hizo cundir aún más el miedo entre los trabajadores de la compañía. Por ejemplo, en pleno proceso de venta, cuando aún no se sabía que iba a pasar con los miles de trabajadores, Thyssenkrupp propuso a los directivos de la división de ascensores, quedarse en la matriz para mantener su trabajo, en previsión que el nuevo comprador pudiera despedirlos a todos. Eso sí, la condición era tener que trasladarse a la sede central de la compañía en Alemania. De los 13.000 trabajadores de a pie no parece que se preocupara lo más mínimo.  

Por eso en marzo los sindicatos iniciaron una serie de movilizaciones para protestar contra la falta de transparencia de la compañía. Pero ese no es el único frente que Thyssen tiene abierto con los sindicatos.

Recientemente el Tribunal Supremo ha dado la razón al comité de empresa de Thyssenkrupp y considera que el tiempo de desplazamiento del domicilio particular al cliente en el coche de empresa, es tiempo laboral, independientemente de la distancia.

Esta es una medida que los sindicatos llevan exigiendo desde hace 6 años: exigen que se reconozca a todos los empleados  que su jornada laboral “se inicia cuando ponen en marcha el vehículo de la empresa para desplazarse al lugar de trabajo donde se produce la revisión del ascensor, y no en el momento en que propiamente se inicia la revisión técnica del mismo en el centro del cliente, independientemente de la distancia”.

Por ello Comisiones Obreras ha puesto en marcha su campaña #es tu tiempo, donde exige a las empresas que instalan, reparan y mantienen ascensores y escaleras mecánicas que apliquen la  sentencia del Supremo.

Según el sindicato, el comienzo de la jornada laboral se computa desde que la persona trabajadora arranca el vehículo de la empresa para dirigirse al primer cliente que debe atender y, termina, cuando regresa. Da igual si el coche se aparca en la sede o junto a su domicilio. Así lo apuntaba una reciente sentencia del Tribunal Supremo, que reitera la doctrina de la justicia europea y entiende que estos desplazamientos se consideran tiempo de trabajo. CCOO de Industria se ha propuesto extender este derecho, que se reconoció a una decena de trabajadores de ThyssenKrupp Elevadores, al resto del sector.

En el sector de la elevación es muy habitual que los trabajadores y las trabajadoras que mantienen, instalan y reparan ascensores se desplacen con el vehículo de la empresa, y con los materiales y herramientas, desde sus domicilios hasta el lugar donde deben realizar la tarea que les han encomendado. Lamentablemente, ese tiempo no suele computarse como jornada laboral. Tampoco el que dedican a regresar a sus casas desde el último cliente.

¿hará caso la multinacional a las reivindicaciones de los trabajadores o mirará para otro lado?

Seguiremos informando

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