Este es el ascensor más alto del mundo. Está en un parque forestal en el centro de China y mide nada más y nada menos que 326 metros de altura. Sube a una velocidad de 18 kilómetros por hora. El recorrido dura 88 segundos, algo menos de un minuto y medio. Si quisiéramos hacer ese recorrido andando tardaríamos más de tres horas, además necesitaríamos tener un estado físico de primera, ya que el desnivel es brutal.

¿Pero cual es ascensor más alto de España? Nuestro país es considerado por las grandes corporaciones como el paraíso del ascensor. España  tiene 1,1 millones de elevadores y encabeza con diferencia la clasificación europea de estos aparatos por persona. Hay 19,8 por cada 1.000 habitantes, una tasa que duplica la media del resto de Europa.

Multinacionales como la suiza Schindler, la alemana Thyssenkrupp , la estadounidense Otis (EEUU) y la Finlandesa Kone luchan sin piedad por conseguir equipar los edificios más altos de España y así poder presumir de su alta tecnología. Saben que un ascensor en un importante rascacielos les da mayor notoriedad que, por ejemplo, dar un buen servicio a un bloque de edificios del extrarradio.

La industria del ascensor genera a nivel mundial unos 35.600 millones de euros. Hoy en día la principal fuente de ingresos para las empresas del ascensor radica en los servicios de mantenimiento, dado el enorme parque de ascensores que hay en España y el todavía más enorme margen de beneficios que sacan a su cartera de clientes.

Pero como decíamos, esos son unos ingresos que las grandes corporaciones dan por seguros, así que no le prestan tanta atención a ofrecer un buen servicio, puntual y efectivo como a colocar su aparato en un rascacielos desde el que mirar por encima del hombro a la competencia.

De las grandes corporaciones de ascensores, la que ha logrado conquistar los edificios más altos es Thyssekrupp. La multinacional alemana se vanagloria de haber fabricado los ascensores del edificio más alto de España, la Torre de Cristal, propiedad de Mutua Madrileña, con 249 metros y 50 plantas. También instaló los elevadores en las dos construcciones recientes más emblemáticas de Barcelona: la Torre Arts y la Torre Glòries.

Sin embargo es Schindler la que  lidera en cuanto a número de ascensores en rascacielos, equipando a las madrileñas torres PwC y Espacio, la de Sevilla, la de Iberdrola en Bilbao y la Lúgano en Benidorm. También pone los ascensores de la Torre Europa, del Faro de Moncloa, del Ministerio de Industria, de Torres Blancas, de las Torres Colón (todos ellos se encuentran en Madrid), del Edificio Colón, de la Torre Núnez y Navarro y de Millenium (en Barcelona).

Kone se queda bastante atrás y sólo destaca por la colación de un ascensor en el de la torre intempo en Benidorm. Aunque ha pegado un buen pelotazo al colocar ni más ni menos que 46 ascensores en la torre Caleido, la quinta torre del norte de la Castellana en Madrid.

Tras conocer estos estos rascacielos de vértigo y su lujos nos preguntamos si no sería mejor que estas empresas bajaran un poquito a la tierra y vieran que pasa en los ascensores que gestionan en los barrios trabajadores. Quizá el sector necesita un poquito menos de tecnología punta y un poquito más de humanidad.

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