Hace dos años tuvo lugar un dramático accidente en el hospital sevillano de Valme, donde una joven madre fue decapitada por el ascensor al ponerse en marcha sin cerrar las puertas.

Después de todo este periplo de acusaciones y show mediático, el juzgado archivó la causa al retirar la familia de la víctima su acusación, al parecer tras pactar una compensación económica.

Previamente la fiscalía de Sevilla había solicitado el procesamiento del responsable del ascensor por un presunto delito de homicidio por imprudencia, así como el archivo de la causa contra el celador que llevaba la camilla donde iba la víctima cuando quedó aprisionada en el ascensor. Esto resultaba del todo lógico, ya que el celador de ninguna manera pudo haber evitado el trágico desenlace. Sin duda ha sido una víctima más de todo este proceso.

El fiscal también consideró como responsable civil directo a la aseguradora Zúrich y de forma subsidiaria al Servicio Andaluz de Salud (SAS) y a Orona, empresa encargada del mantenimiento de los ascensores.

Sin embargo, una vez que los familiares alcanzaron un acuerdo con la otra parte para ser indemnizados, el Ministerio Público retiró los cargos, ya que según el informe pericial encargado por el juzgado “no puede determinarse con exactitud” si el “accidente” que se cobró la vida de la madre fue “consecuencia de un incorrecto funcionamiento del ascensor, de un error del operario en su manipulación o de una combinación de ambos”. Por ello consideró “aventurado” mantener la acusación y admite las “serias dudas” de ir a juicio “con tan escasas expectativas de un pronunciamiento condenatorio”.

Por su parte el operario asegura que el día del accidente, él no estuvo presente porque se encontraba en el cuarto de control, pero afirmó que no había liberado el freno, ni manipulado el ascensor.

Así pues tras haber intentado hacer pagar el pato al celador y al operario, todo quedó en nada después de que Orona soltara la pasta para callar la boca de la familia de la víctima.

Pero aún quedan recovecos oscuros en esta historia.


La información que les vamos a proporcionar a continuación puede resultar reveladora para el esclarecimiento final del caso:

El ascensor guillotina que terminó con la vida de Rocío era de la marca Giesa, pero era mantenido por la empresa Orona. Este aparato tenía una característica técnica que le permitía arrancar sin haber cerrado del todo las puertas. Este sistema, llamado de apertura y cierre retardados se usa mucho en grandes edificios con mucha afluencia en sus elevadores, pero puede resultar fatal en un hospital, ya que toda la seguridad central recae sobre la barrera de fotocélulas, que son puntos horizontales con una separación entre ellos de 25 o 50 centímetros, y en muchos casos sólo detectan cuerpos macizos verticales (como las piernas de las personas)  pero no obstáculos horizontales, como camillas, sillas, carritos de limpieza, carritos de servicios, bicicletas… Este tipo de sistema es muy peligroso en según que condiciones sobretodo en hospitales y residencias de ancianos, especialmente por el tema de las camillas y los carritos de servicios ya que su estructura muchas veces los hace indetectables por la barrera de fotocélulas, permitiendo al ascensor arrancar con la camilla sin haber entrado del todo en el camarín.

En este accidente los únicos responsables son la marca ORONA, mantenedora de la instalación y, en parte, los organismos de control que le dieron el visto bueno a ese sistema de seguridad tan peligroso. Un ascensor guillotina instalado en cientos de edificios públicos, algo que resulta  muy peligroso. Sin lugar a duda, el técnico que al final casi paga los platos no es el culpable, a pesar de lo que diga el informe de ATISAE, que habla de error humano, culpabilizando al técnico.  No hablan de un error de diseño o de fabricación, si no de un error humano. Claro siempre es mucho más fácil echarle las culpas al currito. Pero hay una diferencia muy grande entre la realidad y la ficción del informe de ATISAE, el informe es erróneo sin lugar a dudas, intencionadamente o no, pero erróneo. INDUSTRIA DEBERÍA EMITIR UNA CIRCULAR INFORMANDO A TODAS LAS EMPRESAS DEL SECTOR ACERCA DEL ERROR DE DISEÑO QUE CAUSÓ EL FATAL ACCIDENTE E INSTANDO A QUE SE CORRIJAN TODOS LOS ASCENSORES CON ESE DEFECTO DE DISEÑO PUESTOS EN FUNCIONAMIENTO EN EL MERCADO. SON MUCHOS LOS ASCENSORES CON ESE GRAVE PROBLEMA DE SEGURIDAD Y LA EMPRESA QUE LOS INSTALÓ ES QUIEN TIENE QUE HACERSE CARGO DE LOS COSTES DE SUBSTITUCIÓN. Parece una pequeña diferencia, pero sin duda es muy grave. Una pequeña mentira en un informe tapa un  problema muy grande, mediante el cual no sabemos si se ha corregido o no en la totalidad de las instalaciones con este sistema nefasto.

La realidad es que el fatal accidente que acabó con la muerte de Rocío se produjo por culpa del mal diseño del sistema de control de la instalación: la camilla no fue detectada por la barrera y el cuadro entendió que todo estaba correcto y permitiendo el desplazamiento de la cabina, este es el fallo de diseño mortal.

¿Donde están los responsables de Industria? ¿Donde están los responsables del todo poderoso lobby del gremio? ¿donde están las empresas colaboradoras con la administración?

¿Saben lo más indígnate del caso? que seguramente a estas alturas ya habrán corregido todos los ascensores afectados por este defecto de diseño y le habrán cobrado a los clientes una buena cantidad de dinero en concepto de reparación de avería.

¿Por qué se cambió la memoria? Se preguntarán. Simple, no habría avería registrada, eso indicaría fallo de diseño del fabricante y del mantenedor y supongo que en ese caso sí publicarían el nombre GIESA  SCHINDLER como fabricante y ORONA como mantenedor.

De haber tenido un fallo registrado en la CPU no se habría puesto en marcha el ascensor, tampoco se podría hablar de error humano, es más que evidente, pero también es más que evidente que nos toman por idiotas a los ciudadanos y a las autoridades.

Viva la transparencia y la mentirijilla rentable, podremos facturar como una avería, lo que en realidad es un mal diseño de los fabricantes, y de este modo la “famiglia” sale ganando. De ahí la falta de la carta de rigor de industria.

Seguiremos informando

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