Dos jóvenes   trabajadoras del geriátrico Mossèn Homs de Terrassa,

con demasiadas  ínfulas de influencer de Instagram no tuvieron mejor idea que grabarse maltratando a una anciana postrada en la cama y compartirlo en las redes sociales con sus miles de seguidores. Advertimos que las imágenes pueden herir su sensibilidad.

La joven que grabó el video ha pedido disculpas públicament, pero estas disculpas no han servido para evitar que la institución haya despedido a las dos chicas y les haya abierto expediente.

Pero el hecho es mucho más grave que una simple gamberrada juvenil. Se trata de una residencia de ancianos de titularidad pública y si estas chicas se grabaron cometiendo esa tropelía con total inmunidad es porque esos tratos son comunes en la residencia, si no no lo hubieran mostrado orgullosas. Es urgente y necesario depurar responsabilidades.

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