El verdadero desastre de la pandemia del coronavirus han sido las residencias de la tercera edad. 19.415 ancianos han muerto en las 5.457 residencias españolas desde el inicio de la epidemia.  Un 71,6 del total de fallecidos. Un auténtico genocidio de mayores.

Una catástrofe en la que están envueltas todas las administraciones, pero de la que alguien quiere sacar rédito político.

Ese alguien es el cada vez más siniestro vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, quien a pesar de haber asumido el mando único de la gestión de las residencias a mediados de marzo, ahora dedica todo su esfuerzo a acusar a otros como culpables de la tragedia.

Pablo Iglesias demuestra su cinismo en estas declaraciones, ya que él conocía de primera mano la situación en las residencias de ancianos españolas gracias a la información de infecciones y fallecimientos, que le reportaban diariamente las delegaciones del Gobierno.

Él como responsable único de la política social durante el estado de alarma era conocedor al minuto de cada muerte, pero no hizo nada por evitarlo, ni siquiera cumplir lo que prometió el 19 de marzo:

Pareciera que el vicepresidente tuvo más preocupación en que se disparara la cifra de muertos, para usarla como arma política que en atajar la situación y frenar la sangría de fallecimientos en las residencias.

Por más que lo intenten, no podemos olvidar que él era el responsable último de las residencias en España, podría haber intervenido cualquier consejería de sanidad o cualquier centro, público o privado, pero sabiéndolo todo, no movió un solo dedo.

¿quién es el responsable de la muerte de casi 20.000 ancianos en España? ¿Qué partido se beneficia más de la desaparición de los votantes más mayores?

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