Hoy les vamos a contar una bonita historia de amistad.

Las aventuras de dos amigos de la infancia que siempre se han estado apoyando mutuamente: Ignacio, Iñaqui para los amigos, y Pedro, Pedrín, para los amigos  

Iñaqui era un joven y talentoso arquitecto que tuvo que irse al extranjero para poder trabajar cuando la crisis inmobiliaria azotó al país. Pedro, por su parte, tenía una imparable ambición política: convertirse en presidente del gobierno.

Pedrín le prometió a su amigo que haría todo por conseguir que volviera a España por la puerta grande.

Después de muchas carambolas políticas de sobras conocidas, en un giro de guión inesperado, Pedro consiguió ser presidente del gobierno y no dudó en cumplir la promesa que le hizo a su amigo. Quizá la única que ha cumplido en su vida.

En tan fuerte el amor fraternal que se tienen, que a Pedro no le ha importado colocar mediante dedazo a su amigo, durante la peor crisis sanitaria, política y económica de los últimos 80 años.

Según se  publicó en el BOE, el amigo de Sánchez, ha sido designado como director general de Agenda Urbana y Arquitectura, por lo que cobrará 90.000 euros anuales. Además se trata de una dirección general creada ad hoc, ya que no existía previamente. Iñaqui reportará directamente a otro íntimo del presidente y gran experto en amiguismo, el ministro de Transportes José Luis Ábalos.

La verdad es que Iñaqui, el amigo del alma del Presi, tiene una más que respetable carrera como arquitecto, con varios premios internacionales y experiencia sobrada, pero es curioso que con la cantidad de funcionarios de alto rango que tenemos en España no haya ninguno capacitado para desarrollar esta labor y se tenga que traer a un profesional externo (casualmente el mejor amigo del presidente) para encargarse de una dirección general duplicando salarios.

Esto no debería sorprendernos teniendo en cuenta que el presidente ya había colocado a su mujer en un puestazo del Instituto Empresa, a su hermano como director de dos conservatorios extremeños o a otro amigo y ex convicto por el caso de las tarjetas black en renfe.

Si tenemos en cuenta esos precedentes, el que coloque a su mejor amigo como director general de un departamento creado a su medida es casi lo menos grave. Iñaqui al menos es arquitecto.

Estaremos pendientes de la próxima tropelía para explicársela.

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