Sin lugar a dudas, la gran tragedia de la pandemia del coronavirus en España ha sido el genocidio registrado en las residencias de ancianos. Algo que no está acaparando la suficiente atención y por lo que sus responsables deberán ser juzgados por la historia.

El 19 de marzo, con unas cuantas decenas de muertes registradas en residencias, el vicepresidente del gobierno Pablo Iglesias, compareció en rueda de prensa para anunciar las medidas que se iban a tomar al respecto y tomar el mando en la situación.

Dos meses después tenemos  18.300 ancianos residentes fallecidos en España. 5457 residencias afectadas, ya sean públicas, concertadas o privadas. Es decir, un 66% de los fallecidos en España lo han hecho en residencias de ancianos bajo la responsabilidad de Pablo Iglesias. Y ojo, que eso son las cifras oficiales, según se calcula, el número total podría ascender bastante más.

Una auténtica catástrofe en la que el vicepresidente encargado de la materia  nos ofrece un vergonzante acto de omisión de responsabilidad.

La culpa siempre es de los demás. ¿se imaginan que diría Pablo Iglesias ante una gestión así estando él en la oposición?

Ante esta total falta de empatía, de responsabilidad y sobre todo de dignidad, los vecinos de Galapagar han decidido suministrarle el jarabe democrático que tanto le gusta.

Cada día que pasa con este personaje en el poder es un día perdido en la lucha contra el virus y la recuperación de la economía.

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