Jaume Roures es uno de los personajes más siniestros del panorama mediático y empresarial español. Un multimillonario catalán propietario del gigante de la comunicación Mediapro, que se autodefine como comunista Trostkista y que está en todos los saraos donde pueda perjudicar a España. Y si puede sacar algo de tajada, pues mejor que mejor. Recordemos que Roures organizó todo el tinglado mediático del referéndum ilegal catalán de 2017 y entre muchos otros negocios poseía los derechos televisivos de la liga de Futbol hasta que se los vendió por 160 millones a telefónica.

Sobre Roures hay mucho que hablar, pero hoy vamos a poner el foco en un chanchullo que incluye paraísos fiscales, pelotazos inmobiliarios, fondos de inversión y el ayuntamiento de Ada Colau.

Esta es la sede de Mediapro, la todopoderosa empresa de Roures. Un rascacielos en la Diagonal de Barcelona. La compañía se instaló ahí en  2004 y el edificio era gestionado por una sociedad mixta formada por Rilson Inmuebles XXI, filial del conglomerado que fundó Roures (33%) y la constructora municipal Bimsa (77%). Cuando esta empresa mixta fue vendida al fondo Luxemburgues Hines, este tuvo que asumir la deuda  que la parte privada de la sociedad mixta (es decir Rilson-Mediapro) tenía contraída con el ayuntamiento de Barcelona, ya que esta nunca había pagado el canon de alquiler de 250.000 euros anuales que  le pertocaba por su uso. Es decir que Roures estuvo usando el rascacielos durante 15 años sin pagar un duro de alquiler al ayuntamiento, copropietario del edificio. De forma que los nuevos propietarios Luxemburgueses se debían encargar de pagar esa deuda contraída por el vendedor, en total 3’5 millones de euros, en concepto de los alquileres adeudados, más los intereses de la demora.

Finalmente el pago de la deuda se realizó desde Luxemburgo a través de una sociedad opaca. Es decir con dinero proveniente de un paraíso fiscal. Parece que en este caso, Colau no le hizo reparos al dinero con un origen turbio, a diferencia de lo que suele pregonar. En definitiva en esta historia tenemos a un Comunista, empresario, millonario y especulador y a una alcaldesa que acepta dinero de paraísos fiscales.

Bueno, al final el ayuntamiento recuperó el dinero que Mediapro le debía y eso es bueno para el erario público, pero ¿por qué el consistorio nunca reclamó la deuda durante 15 años? ¿Por qué benefició de esta manera a una empresa privada? ¿Tendrá algo que ver la ideología y la influencia de Roures? Porque en estos 15 años han pasado 4 alcaldes por el poder de partidos tan distintos como PSC, CiU y los Comuns… Seguiremos informando.

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