Que a Pablo Iglesias le gusta mandar y acaparar poder lo sabemos todos. Por ello ha aprovechado la crisis del coronavirus para hacer de las suyas.

El pasado 13 de marzo el vicepresidente social anunció que él personalmente se haría cargo de la situación de las residencias de ancianos

En su intervención Iglesias aseguró que las residencias estaban desbordadas y que no habían dispuesto de los equipos de protección necesarios. Bien, pues un mes después de su intervención el problema en las residencias no ha hecho más que empeorar. La situación sigue fuera de control y los ancianos están muriendo a un ritmo criminal.

El vicepresidente salió a dar esa rueda de prensa y anunciar medidas sobre las residencias que nunca se llevaron a cabo. Hasta el puto que la Comunidad de Madrid tuvo que intervenir por su cuenta ocho centros donde la situación era crítica. El gobierno de Díaz Ayuso tuvo que actuar por libre ante la parálisis del gobierno central. En este caso del vicepresidente Pablo Iglesias.

A fecha de hoy en toda España han muerto oficialmente casi 11.000 ancianos en residencias. Teniendo en cuenta que sólo se cuentan como fallecidos por coronavirus aquellos pacientes diagnosticados antes de su fallecimiento la cifra real podría ser dramáticamente superior. En Madrid han muerto casi 2500 ancianos en residencias, pero donde realmente la cifra es alarmante, criminalmente alarmante, es en Cataluña, donde los residentes de la tercera edad fallecidos suponen más de 50% del total de muertes en la región. Y en parte gracias a la labor de la Generalitat más preocupada en simbolismos nacionalistas que en salvar a sus ciudadanos.

A decir verdad no podemos decir que nos sorprenda la actitud de Iglesias con las personas mayores, él, su partido y su entorno han dado sobradas muestras de gerontofobia.

Está claro que si por ellos fuera prohibirían el voto a los mayores, algo que complacería también a Carolina Bescansa, la ex secretaría de análisis político de Podemos, que tras el batacazo electoral de 2016 vino a decir que sin viejos Iglesias sería presidente.

Pero como siempre en Podemos, dejan el trabajo sucio a sus esbirros en las redes, aquí una serie de tweets para enmarcar en la inmundicia moral respecto a la visión que esta gente tiene de la tercera edad.

Para terminar, nos gustaría hacernos eco de una carta abierta que un militante de Podemos, Josep J. Pallàs ha hecho llegar a Pablo Iglesas:

«No me pidas el sacrificio militante de defender algo tan inmoral como que nuestros ancianos se mueran […] por falta de material sanitario, no me pidas que defienda que por una nefasta gestión de los recursos públicos se haya reducido la esperanza de vida en España, no me pidas que en las asambleas baje la cabeza y la mirada y les diga a nuestros sanitarios ‘lo siento, no estábamos preparados’, porque no quiero, ni tengo valor ni coraje para hacerlo

«Ahora toca salvar vidas y garantizar que nadie se quede sin cobrar cada mes, cumple esa misión y sal de ahí. Yo seguiré siendo de Podemos y te pediré cuentas cuando corresponda. La ciudadanía ha respondido y está a la altura»

el enemigo no es Vox, ni el PP, ni Ciudadanos, el real enemigo es la falta de creatividad interna para una gestión eficaz de los recursos públicos de quienes podéis hacerlo ahora, sumado a la nula capacidad de consensuar con quien no piensa como nosotros […]. Los empresarios no son tampoco los enemigos, gobernamos, pues aceptemos el sistema, sin empresarios no hay trabajadores»

 «Al final nos sucede algo que ya se advirtió en Vistalegre II, nos hemos encaminado hacia la trampa mortal de ganar el poder y no conseguir cambiar la vida».

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