La pandemia del coronavirus nos está dejando momentos memorables de heroísmo de personas anónimas que se dejan la piel luchando contra el coronavirus, sanitarios, trabajadores de supermercados, militares….

Pero también hay otros, sobre todo políticos, que pasaran a la historia de la ignominia con su gestión y sus declaraciones.

El último que no ha querido perder la oportunidad de hacer el ridículo ha sido el Conseller d’Interior de la Generalitat de Cataluña Miquel Buch, en relación al número de mascarillas enviadas desde el Gobierno Central.

Vamos a ver, ¿de verdad este señor no tiene nada más de lo que preocuparse que en la coincidencia entre el número de mascarillas y el año de la victoria del ejército borbónico en la guerra de Sucesión? Una guerra civil entre españoles por un rey para España y donde hubo catalanes en los dos bandos.

Además hace alusión a otro año; 1939, el año del fin de la guerra civil, como si esa hubiera sido una guerra de España contra Cataluña, como si en Cataluña y especialmente entre su burguesía, de donde sale toda la estirpe política del señor Buch y los Artur Mas, Torra o Puigdemont, no estuviera llena de entusiastas de Franco durante la guerra.  En estas imágenes seguro esta gente reconoce a algún familiar cercano.  Es la entrada del ejército nacional en Barcelona en 1939.

O en estas otras imágenes de Franco recibido en Berga con todos los honores en 1966

Quizá el conseller nunca ha reparado en las cifras del mapa de la represión franquista, donde claramente se ve, que fue mucho mayor en provincias como Badajoz, Sevilla o Córdoba que en la antifascista (sólo de boquilla) Cataluña

Quizá deberían recordar la cantidad de alcaldes catalanes que se acostaron franquistas y se despertaron convergentes en la transición.  Casi un cuarto de los alcaldes franquistas se presentaron a la reelección en democracia bajo las siglas de Convergencia i Unió, la antecesora de  Junts x Catalunya.

Quizá el señor Buch preferiría haber recibido el 3% de mascarillas, que era la cantidad que durante años, la corrupta convergencia exigía como comisión en todas las obras públicas de Cataluña.

Pero hay unos datos que sí nos gustaría que el señor Buch tuviera en mente en su próxima rueda de prensa y no es 1714, si no 1898. El número de ancianos fallecidos en las residencias catalanas. El 53% del total de muertes. O también podría interesarle el número 776, que son las residencias afectadas (el 71% de cuantas hay que la comunidad autónoma). O 1214, que son los ancianos de residencias hospitalizados. O 5629, que son los profesionales sanitarios afectados por el coronavirus por no contar con las medidas de protección necesarias.

Si estas cifras les escandalizan, tengan en cuenta que la realidad es mucho más terrible, ya que la Generalitat sólo proporciona los datos de los fallecidos tras ser diagnosticados por coronavirus, así que háganse una idea de cómo debe ser la cifra real de muertos. Por no hablar de los cadáveres que el ejército encontró en las camas junto a otros ancianos en las residencias de Capellades y Olesa, cuando fue a desinfectar los recintos.

Todo esto acabara algún día y nosotros estaremos ahí para recordarlo.  

avatar
  Suscríbete  
Notificar de