Sin duda el colectivo que más ha sufrido las consecuencias de la pandemia del coronavirus han sido los autónomos. El gobierno social comunista de España, imbuido por el espíritu bolchevique de Pablo Iglesias considera que los autónomos no son trabajadores, si no una suerte de despiadados empresarios forrados con el esfuerzo del proletariado.

El odio de los comunistas hacia alguien que puede ganarse el pan por si mismo sin depender de sindicatos chupócteros ni de subvenciones es histórico y ahora se están vengando.

Ya demostró Echenique que ellos prefieren tener esclavos a tener trabajadores independientes cuando pagaba en negro sin asegurar a su cuidador.

En el mes de marzo la mayoría de autónomos españoles tuvieron que dejar de trabajar en torno al día 12. Se vieron obligados a cerrar sus negocios o dejar de atender a sus clientes, sin embargo la cuota de 300 euros fue cobrada puntualmente por el gobierno, en uno de los actos de impiedad económica más graves que se recuerdan.

Para el próximo mes se cobrará de nuevo la cuota a los autónomos a no ser que pidan una moratoria, lo que significa que la podrán pagar más adelante, pero en ningún caso se perdonará el cobro.

Mejor escuchemos a los autónomos, gente común y corriente, que se ha visto empobrecida radicalmente.

Afortunadamente aún hay políticos honestos que están dispuestos a hacer sacrificios personales para ayudar al común de la población, como este humilde alcalde de Pastriz, un pueblo de Zaragoza, del Partido Aragonés, que va a donar la mitad de su sueldo.

¿y para que querrán el dinero de los autónomos los bolcheviques del gobierno? Para comprar respiradores? No, para untar con millones a los medios de comunicación que les bailan el agua.

En definitiva, parece claro que el gobierno está más preocupado en imponer su agenda bolchevique que en acabar con las muertes causadas, en parte, por su incompetencia.

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