El otro día alertábamos del timo del que había sido víctima el gobierno de España al comprar 640.000 test rápidos para detectar el coronavirus que no detectaban el coronavirus.

Primero se dijo que había sido un solo lote y luego supimos que se tuvieron que devolver los 640.000 a la empresa china que los había suministrado. Pero lo grave del asunto y lo que hace que nos llevemos las manos a la cabeza es que la empresa a la que el gobierno de Sanchez había comprado el material sanitario no contaba con el certificado necesario otrorgado por el gobierno chino ni estaba en lista de empresas autorizadas que los chinos habían entregado al gobierno español.

Por si esto fuera poco, en el propio prospecto de los test rápidos, se especificaba que esos test no eran válidos para el coronavirus. Lo decía claramente en inglés:

«Debido a la limitación del método de detección, el resultado negativo de la prueba de este reactivo no puede excluir la posibilidad de infección». «El resultado de este producto no puede ser considerado como un diagnóstico confirmado». «En la fase precoz de la infección, el test puede resultar negativo porque el antígeno 2019-nCov todavía no ha aparecido en la muestra». 

Los científicos y médicos que tuvieron acceso a las pruebas rápidas constataron que Los test chinos daban negativo en la mayoría de las pruebas que ya sabían que eran positiva. Un desastre absoluto, una perdida millonaria en presupuesto público y en tiempo para salvar vidas.

Lo que no se entiende es como el gobierno no se apoya más en empresas como Inditex, que son punteras a nivel mundial en importación de China para traer esos productos con garantías, aunque ya sabemos el odio irracional del vicepresidente Iglesias a la empresa de Amancio Ortega.

Por si esto fuera poco, la propaganda gubernamental no está intentando colar que es el gobierno quien está trayendo material sanitario a España, cuando en realidad en muchos casos son donaciones privadas de empresas españolas o chinas, como el caso de la donación de  50.000 tests, 100 respiradores y 1 millón de mascarillas donadas por el presidente del gigante del comercio electrónico chino Ali Baba gracias a la mediación del Rey Felipe VI.

Es tal el despropósito que la propia embajada china en España ha tenido que lanzar un comunicado para llamar la atención al gobierno sobre quien está trayendo ese imprescindible material a España.

avatar
  Suscríbete  
Notificar de