Que muchos políticos son delincuentes o han tenido algún tipo de connivencia con  delincuentes no es ningún secreto, desde la trama Gurtel  a los Eres de Andalucía pasando por el caso Palau de la Música. Pero hay algunos casos que son más graves dada la bajeza moral que implican. Porque una cosa es llevarse el dinero de todos a la “butxaca” o gastárselo en lupanares y otra es explotar y abusar de personas indefensas.

El caso más espeluznante es el que estamos conociendo ahora del exmarido de Mónica Oltra, la vicepresidenta de la Generalitat Valenciana  de Compromís, Luís Eduardo Ramirez, quien ha sido condenado a cinco años de prisión por un delito continuado de abuso sexual a una menor tutelada por la Generalitat entre finales de 2016 y principios 2017, cuando ella tenía 13 años y él era su educador.

El ex de Oltra trabajaba en el turno de noche, aprovechando que la menor estaba en aislamiento por mal comportamiento, la visitaba en secreto y empezaba masajeándole el cuello para acabar masturbándose con la mano de la menor. En esa época Ramirez aún estaba casado con Oltra, algo que era conocido por todos en el centro, incluida la niña, lo que dificultaba que la menor pudiera denunciar los abusos.

La fiscalía, más alla de condenar al ex de Oltra, deja muy a las claras que la Conselleria de Igualdad que dirigía Oltra actuó de manera que limitó la capacidad de defensa de la menor. Hay pruebas de que hubo un silenciamiento de la denuncia durante meses, ya que se da la circunstancia que era la Consellería dirigida por Oltra la responsable de velar por los derechos de la menor tutelada.

Según la ley, cualquier mujer víctima de abusos sexuales tiene derecho a solicitar asistencia jurídica gratuita, más si se trata de una menor y más aún si está tutelada por el estado. Sin embargo la menor abusada compareció en el juicio sin asistencia letrada del gobierno de la Generalitat Valenciana.

¿Hasta que punto fue activa la implicación de Oltra en este descarado intento de ocultamiento de un delito?

Cómo decíamos antes, hay mucha clases de políticos que comenten delitos o que ayudan a tapar las malas acciones de su entorno, pero hay casos especialmente dolorosos e inmorales.

Además muchas veces son los políticos que más se llenan la boca con moralismos y que más miran al ciudadano por encima del hombro los que más inconsecuentes son. Una doble vara de medir realmente preocupante. Este es el caso de Pablo Echenique, quien recientemente ha sido condenado judicialmente por haber tenido a su servicio a un asistente personal al que pagaba en negro, sin contrato y, por tanto, sin tenerlo dado de alta en la Seguridad Social, saltándose por completo la ley laboral y actuando peor que la mayoría de los que él mismo llama “casta”. Osea que el mismo personaje que se llena la boca con los derechos de los trabajadores y con la lucha contra la evasión fiscal es un explotador y un avezado usuario de la económica sumergida. Todo en orden.

Para terminar un último consejo, huye siempre de quien te está dando constantemente lecciones de moral. Suelen ser los que más cadáveres tienen en el armario.

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