La semana pasada fue el accidente de la petroquímica de Tarragona que se cobró la vida de 3 personas. En S-Público ya alertamos que había serios indicios de que muchas cosas se habían hecho mal, pero poco a poco se van destapando jugosas informaciones, aunque parezca que los grandes medios de comunicación no están interesados en poner luz sobre el asunto.

Por ejemplo, casi no se ha aireado quién es el Gerente de la empresa química causante del accidente. Resulta que es José Luís Morlanes, un siniestro personaje cuyos tentáculos han tocado de todo en Cataluña: el sindicalismo, la empresa, la política y hasta el fútbol.

Actualmente es consejero delegado de la empresa IQOXE, de actualidad por la explosión de Tarragona. Bien, pues esta empresa ha sido expedientada hasta cuatro veces por incumplimientos en materia de seguridad, salud y condiciones de trabajo, algo especialmente sorprendente si tenemos en cuenta que este señor fue secretario general de la UGT del Baix Llobregat durante 8 años en los 90. Se ve que al cambiar de lado de la mesa, se olvidó de los derechos de los trabajadores y tuvo que pagar varias sanciones impuestas por la inspección de Trabajo por importes de hasta 8000 euros.

Repasando su currículum vemos que de la UGT pasó al PSOE, siendo jefe de campaña de la candidatura de Josep Borrell en las primarias de su partido. También fue  presidente del Consell Comarcal del Baix Llobregat entre 1998 y 2003 y teniente de alcalde de Urbanismo del Ayuntamiento de Cornellà con el expresidente de la Generalitat, José Montilla de alcalde. Además de eso, fue vicepresente económico de RCD Espanyol hasta 2014.

Como sindicalista no dejó muy buen recuerdo, ya que son muchos lo que le acusan de haber sido un cooperador necesario para el desmantelamiento del tejido industrial de la comarca del Baix Llobregat en los 90, hasta el momento la cuenca metalúrgica más potente de España.

Por la magia de las puertas giratorias, paso de ser sindicalista a ejecutivo de una empresa histórica: La Seda de Barcelona. En 2001 llegó como ejecutivo a esa empresa y sólo dos años y medio después ya había asumido la dirección general. En 2004 dejó la empresa para ejercer de directivo del Espanyol, pero regresó en 2009 para llevar a cabo una reestructuración total de la compañía, hasta que fue fulminado en 2013 por sus principales accionistas. Sin embargo las cosas no iban a quedar ahí. Un superviviente como Morlanes siempre sabe que hay que hacer para medrar sin dar ni golpe. En abril de 2014 volvió a dirigir la seda de la mano de sus nuevos dueños, el grupo extremeño Cristian Lay, quienes la compraron después que esta entrara en concurso de acreedores ante su incapacidad para afrontar su deuda.

De esta forma Cristian Lay pagó 16,6 millones de euros por las dos fábricas, la de El Prat de Llobregat (Artenius) y la de La Canonja (Industrias Químicas Asociadas, IQA), de la que José Luis Morlanes posee el 15% de las acciones.

La seda es una empresa que siempre se ha querido llevar bien con el poder, es por ello que en la lista de consejeros que ha tenido a lo largo de los años encontramos a convergentes como el expresidente Artur Mas, Carles Vilarrubí o Jordi Pujol Ferrusola. Claro que no tuvieron problemas para cambiar de chaqueta y en la época del Tripartit, con Montilla de presidente, pusieron a su mano derecha, Morlanes, a dirigir la empresa.

La planta petroquímica de Tarragona es muy relevante al ser el único productor de óxido de etileno en España y Portugal, sur de Francia e Italia con una capacidad instalada de 140.000 toneladas anuales. El 50% de esta producción está destinada a la fabricación de glicol, una de las principales materias primas para la producción de los polímeros PET, usado para las botellas de agua, por ejemplo.

Viendo las cuentas de la empresa, resulta claro que si fue sancionada por malas praxis no fue por falta de dinero: en el ejercicio de 2018 la empresa facturó 148 millones de euros y obtuvo un beneficio de 18 millones.

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