Álex es un vecino de Barcelona que harto de ver como las calles de su cuidad se llenaban de rateros y, ante la pasividad de las autoridades, decidió patrullar las calles del centro y liarse a collejazos con el primer delincuente que viera.

Empezó a grabar sus acciones justicieras y a subirlas a las redes sociales; Twitter le cerró la cuenta y ahora puede enfrentarse a penas de multa por tomarse la justicia por su mano. Según el artículo 455 del Código Penal:

  1. El que, para realizar un derecho propio, actuando fuera de las vías legales, empleare violencia, intimidación o fuerza en las cosas, será castigado con la pena de multa de seis a doce meses.
  2. Se impondrá la pena superior en grado si para la intimidación o violencia se hiciera uso de armas u objetos peligrosos.

En definitiva, aunque nos parezca admirable que un ciudadano haga el trabajo que no hace quien se espera que lo haga, no es la solución óptima. La alcaldesa de Barcelona, el conseller de Interior y el ministro Marlaska deberían tomar cartas en el asunto de una vez por todas.

Y para vosotros, ¿Alex es un héroe o un delincuente?

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