En los últimos años han proliferado muchas modas alimenticias que ponen en peligro la salud de quienes las aplican.

Una de las que más éxito han tenido ha sido la Paleo Dieta, es decir, comer como lo hacían nuestros antepasados en la prehistoria.

Según esta teoría, nuestro cuerpo está configurado genéticamente para digerir la carne de los animales que cazamos y las planta que nacen de manera silvestre, es decir, lo que comían los cazadores-recolectores. Así que nada relacionado con con la agricultura y la ganadería: Según los fanáticos de esta dieta, los cereales, las legumbres y los lácteos nos provocan enfermedades, ya que aún no nos hemos adaptado a ellos, a pesar de llevar consumiéndolos más de 10.000 años. 

La verdad es que por mucho que digan los gurus de la paleodieta, no está tan claro que los prehistóricos siguieran este régimen. De hecho según los arqueólogos, consumían menos carne de la que pensamos y muchas más legumbres y granos, como demuestras los utensilios para moler que se han hallado, con más de 30.000 años de antigüedad.

Además hay que tener en cuenta que las frutas y verduras han cambiado radicalmente desde la aparición de la agricultura, muchas frutas de uso común no existían, como por ejemplo el platano, y los tomates, antes de su cultivo eran un fruto tóxico.

Así que básicamente, es imposible hoy en día alimentarse como un prehistórico.

Si se consigue algún efecto positivo con esta dieta es por eliminar el consumo excesivo de hidratos de carbono y azúcar refinada. Pero tiene muchas otras indicaciones que no son positivas para nuestro cuerpo, como prescindir de las legumbres, que son  una fuente increíble de proteínas vegetales, vitaminas y fibra y potenciar un consumo excesivo de carnes rojas, que puede dañar severamente la salud intestinal y cardiovascular.

Pero en definitiva lo mejor para nuestra salud es seguir una dieta equilibrada  y baja en gasas y dejarnos de modas.

avatar
  Suscríbete  
Notificar de