Quien más quien menos ha oído hablar de las flores de Bach, algun cuñado o alguna compañera de oficina aficionada a las hierbas nos han explicado como un conocido suyo pudo superar una depresión y como ellos mismos han logrado superar sus miedos con este concentrado de flores.

Bien, pues les han tangado.

Este tratamiento homeopático fue creado por el médico inglés Edward Bach (no, no tiene nada que ver con el compositor alemán). Quien creía que las flores eran capaces de solucionar afecciones psicoemocionales como el miedo, la ira o la confusión y, de esta misma manera, podían tratar diferentes males físicos y mentales.

El Dr Bach se basó en una certeza científica para dar cuerpo a su teoría floral: que desde el inicio de los tiempos el ser humano ha usado las platas por sus principios curativos. Eso es innegable y muchas de las medicinas actuales usan principios activos extraidos de las plantas, el problema viene  de la elaboración de las flores de bach, basadas en la

Exposición solar o la decocción. Hay cantidad de plantas que contienne substancias farmacológicamente activas, pero no es el caso de las flores seleccionadas por Bach.

Cuando un pseudoterapueta escoge el método solar para preparar el producto, debe recolectar las flores una mañana cálida, dejarlas flotar en un cuenco de manantial expuesto al sol durante 4 horas. De esta manera, siempre según esta teoría acientífica, el sol transmitirá las vibraciones al agua que quedará “impregnada energéticamente”. Después de mezcla esa agua con alcohol y eso es lo que se suministra al paciente.

Lo curioso de este tratamiento es que según sus prescriptores, cuanto menor sea la cantidad suministrada, mayor es el resultado. La clave parece estar en la frecuencia, es decir tomar muchas veces, pero pocas gotas.

Hay que recalcar que aunque algunas flores usadas por Bach son tóxicas, estas se aplican en tan poca cantidad que no supone ningún peligro para el consumidor. Aunque, no hace falta pensar mucho para llegar a la conclusión  que pasa lo mismo con los principios activos beneficiosos para la salud, que consumidos de esta forma no llegan a generar ningún efecto.

En definitiva, cualquier beneficio asociado al uso de las flores de Bach está directamente proporcionado por el efecto placebo, ya que el tratamiento no sigue ningún procedimiento científico riguroso.

No se puede decir que la flores de Bach sean peligrosas o nocivas para la salud, sencillamente son inocuas, para lo bueno también. El riesgo viene cuando se suspende un tratamiento médico por esta terapia alternativa, lo que puede llevar a trágicas consecuencias, ya que estas flores no hacen nada. Bueno, sí te quitan unos 15 euros del bolsillo por cada frasquito de agua “mágica”. 

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