Oscar Camps es sin duda el hombre del verano.

El fundador de la ONG Open Arms está en boca de todos por sus labores de recate de inmigrantes a la deriva en alta mar y por su pulso con el ultraderechista ministro del Interior Italiano Mateo Salvini.

Si bien a priori, su labor humanitaria es irreprochable, últimamente se han venido arrojando algunas sombras sobre su persona. Hay quien critica su excesivo afán de notoriedad y un empecinamiento en sus decisiones que actúan en contra del sentido común.

Pero nosotros no estamos aquí para juzgar eso.

Retrocedamos unos años. Antes de ser el justiciero del mediterraneo, Oscar Camps fue socorrista. Un socorrista muy hábil que supo aprovechar el decreto de piscinas de la Generalitat de 1999 para montar su empresa Proactiva Serveis Aquàtics. Esa ley obligaba a todas las piscinas a tener al menos un socorrista siempre presente. Camps supo estar en el momento y lugar oportuno y enseguida se hizo un pequeño imperio en toda la costa catalana y levantina y las Islas baleares y Canarias.

¿Cómo consiguió ganar esos concursos públicos?  Facil, reduciendo los precios de forma tan drástica que deja a las empresas pequeñas fuera del mercado. ¿y Como conseguía un coste tan bajo? Por donde siempre, reduciendo los salarios de los trabajadores y el tamaño de las plantillas.

Según denunció el sindicato CGT, algunos trabajadores alargaban sus jornadas hasta las 10 horas diarias sin descanso. Todo el día bajo el sol del verano. Otra practica denunciada por el sindicato es que Proactiva cometía fraude en la contratación, haciendo que una relación fijo-discontinua pase a ser temporal por obra y servicio, abaratando los costes de despido. Además, siempre según el sindicato CGT, los materiales de salvamento usados eran de mala calidad, sin tener en cuenta la salud e integridad de los bañistas y trabajadores”.

Open Arms perdió varios juicios laborales, como prueba este documento del poder judicial, donde se le condena por vulneración de derechos fundamentales. De hecho Camps nunca acude a los tribunales, probablemente porque sabe que va a resultar condenado y prefiere ahorrarse al abogado.

Aunque oficialmente Camps dejó la dirección de Proactiva empresa para centrarse en la ONG en 2015, tras su primer varapalo judicial en Baleares, donde le condenaron por 5 despidos improcedentes, fuentes cercanas a los trabajadores de la empresa, indican que en realidad, él sigue siendo el jefe.

Resulta sorprendente que tras tantas condenas judiciales, se le sigan adjudicando contratos en las playas de Barcelona ¿quizá tenga algo que ver la amistad de Oscar Camps con Ada Colau?

No deja de resultar un poco incoherente que una persona que dedica tanto esfuerzo a la noble misión de rescatar a personas en el mar, trate con tanto desdén a sus empleados. Muchos de ellos inmigrantes contratados en origen, que luego se han visto trabajando en una empresa que les explotaba.

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Luis
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Luis

Traer inmigrantes ilegales es bastante consistente con la explotación laboral.
Es una paradoja pero en ningún caso una contradicción.

José
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José

No salva ni rescata a nadie…
Tiene una empresa ILEGAL de transporte de pasajeros.
Los pasajeros pagan un dineral por viajar a Europa en condiciones inhumanas.
Hay que hablar claro!!