En nuestro repaso crítico a las llamadas “terapias alternativas”, que mejor deberían llamarse timoterapias,  nos centramos hoy en una especialmente desagradable que, sorprendentemente, cuenta cada día con más adeptos: La orinoterapia.

Efectivamente, como habrán deducido, este milagroso tratamiento consiste en untarse el cuerpo o directamente beber nuestro pis. Si es el de la mañana en todo su esplendor mejor que mejor.

Según sus partidarios, consumir este deshecho humano, ayuda a los tejidos del cuerpo, destruye coágulos y elimina manchas en la piel. También ayuda a curar la conjuntivitis viral, insuficiencia renal, tumores y hasta las células carcinógenas”.

Uno de sus mayores defensores es el televisivo y afortunadamente casi olvidado Txumari Alfaro:

Pero el que está dando la matraca a base de bien es Alquivar Marín, un colombiano residente en Barcelona, autor del libro “El jugo Milagroso” y director de la web “Orinoterapia.org”.

¿Que dice la ciencia sobre la orinoterapia?  Básicamente que beber tus meados constituye una práctica peligrosa y no aporta ningún beneficio ni tiene base científica alguna.

A diferencia de lo que defienden los bebedores de pipí, la orina no es un fluido estéril, sino parte de la excreción del cuerpo, es igual de malo que comer heces, ya que volvemos a consumir algo que el cuerpo ha desechado.

Entre otros daños, el consumo regular de orina puede producir desequilibrios de las sales minerales del cuerpo y algunas infecciones.

Aunque consideremos que esta práctica no es positiva para la salud, al menos, debemos valorar que el pope de los bebedores de Pis, Alquivar Marín, confiese en su página web que no cura nada, ni a nadie, vamos que promueve el consumo de meados por vicio.

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