Cada vez es más común el uso de complementos nutricionales en forma de polvos o pastillas, con el objetivo de adelgazar o ganar músculos. Hasta hace un tiempo estos productos estaban muy claramente orientados a personas del mundo del culturismo que complementaban sus horas de pesas en el gimnasios con esos polvos mágicos. Pero ya hace un tiempo que los cantos de sirena de los quemagrasasa llegaron a oídos de la gente común y corriente, gracias a lo fácil que es conseguirlo en grandes almacenes, tiendas especializadas o por internet.

A raíz de la desgraciada muerte de una chica en Badajoz por una intoxicación de ácido lipoico, un suplemento alimenticio para quemar grasas que había comprado por internet y que consumió, al parecer en cantidades mayores de las indicadas, antes de salir a correr.

El acido lipoico se vende como un eficaz quemagrasas. En realidad lo que hace es que degrada las cadenas de ácidos grasos y además a ayudar a adelgazar, teóricamente tiene otras virtudes, como prevenir las enfermedades neurodegenerativas.  Por otro lado consumir acido lipoico en grandes cantidades puede tener efectos secundarios tales como dolor de cabeza, sensación de hormigueo, eurpciones en la piel, calambres o la muerte, como le paso a la chica de Badajoz. 

El problema radica en que estos complentos alimenticios están al alcance de cualquiera, al no necesitar receta médica y estar a la venta en internet. Por otra parte,  la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición aconseja evitar el consumo del ácido alfa lipoico ya que no hay ninguna evidencia médica de que mejore la salud y un caso como la muerte por fallo multiórganico de la joven siembra dudas más que razonables sobre el producto.

Como consumidores siempre debemos desconfiar de los efectos milagrosos y las soluciones hiperrápidas para ponerse en forma. Según los endocrinólogos, lo único que funciona para conseguir una buena forma física es una dieta equilibrada y ejercicio físico de forma regular.

Desde SPúblico nos preguntamos, ¿si la administración ya actuó para controlar las clínicas de adelgazamiento que ponían en riesgo la salud de sus clientes, a que espera para tomar cartas en el asunto para controlar la publicidad engañosa y la venta de estos productos falsamente milagrosos?

La Unión Europea lleva tiempo tratando de aprobar una legislación en esa materia, pero a día de hoy aún no se ha publicado ninguna normativa al respecto.

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