Millones de rostros envejecidos han invadido las redes sociales en los últimos días, gracias a un app gratuita llamada Faceapp. Pero ya sabeis que si algo es gratuito el producto eres tú. Y en este caso eres (somos) el mejor producto posible.

Faceapp ha sido creada por Wireless Lab, una empresa Rusa dirigida por el ingeniero Yaroslav Goncharov. Si vamos a su web podemos ver la política de privacidad, escrita sólo en inglés y sin actualizar desde hace 2 años y medio. Según ese texto, la aplicación guarda las fotos y videos generados por los usuarios, así como información del comportamiento mediante herramientas de análisis de terceros, cookies e identificadores de nuestros teléfonos, con el fin de proveer contenido personalizado y publicidad. Además los servidores de la app están en territorio ruso, por lo que no aplica la legislación europea sobre protección de datos, muchísimo más protectora con el ciudadano que la rusa.

En teoría Faceapp se compromete a no compartir o vender nuestra información a terceros y sólo pueden acceder a esa preciada información quienes legalmente pertenezcan al mismo grupo de empresas o se “afilien” y los “proveedores de servicio”. Pero en el caso que la aplicación sea comprada o disuelta, todos los datos de los usuarios podrían ser entregados a un tercero, ya que vienen con el pack.  Es decir, legalmente que Google, la  CIA o el Servicio secreto ruso podrían comprar la app y quedarse con todos nuestros datos y rostros. Y ahí radica el problema, que en esta app queda perfectamente vinculada nuestra cara con nuestros datos y podrían ser usados en el futuro en programas de reconocimiento facial.

Imagina que dentro de pocos años tu banco te pide el reconocimiento facial para acceder a tu cuenta y operar. La cara es algo realmente intransferible y siempre va contigo… excepto si generosamente se la has cedido a una empresa rusa….

Aunque ahora se han encendido todas las alarmas con esta aplicación por el reconocimiento facial, no es menos cierto, que muchas de las apps que llevamos en nuestro teléfono se dedican a escuchar nuestras conversaciones en persona mediante el micrófono incorporado. Si quereis hacer la prueba mirad cuantas apps tienen acceso al teléfono o al video y cuantas lo necesitarían realmente. Ante esta situación debemos estar vigilantes o al menos ser conscientes que nuestra privacidad ya pasó a la historia y que las empresas de big data gestionan nuestros datos a su antojo para conseguir prácticas de marketing cada vez más invasivas.

Por si esto fuera poco se ha detectado una versión falsa de la propia aplicación llamada Faceapp pro, que se descarga de forma pirata y que instala malware en nuestros dispositivos, que nos llena el teléfono de spam y programas espía.

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