Hace poco más de un mes estalló la polémica, justo cuando empezaba la temporada de playa y piscina para los más pequeños, la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) acusó a las marcas ISDIN y Babaria de engañar al consumidor en el etiquetado de su crema de protección 50 para niños. Según la OCU, en realidad esas cremas sólo tenían factor 15, por lo que era peligroso ponérselas a los niños en condiciones de larga exposición al sol.  

Tras esa denuncia, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) realizó “una valoración de toda la información disponible y, teniendo en cuenta que no se han recibido en el Sistema Español de Cosmetovigilancia notificaciones de efectos graves no deseados de los productos mencionados, considera que no hay evidencia de riesgo para la salud humana, siempre que los productos solares se utilicen de acuerdo al modo de empleo indicado en sus etiquetados”.

La Aemps, después de solicitar tanto a la OCU como a Isdin los estudios que ambos han realizado con resultados contradictorios, ha informado de que Isdin Fotoprotector Pediatrics Transparent Spray SPF 50+ es “válido” y “se han realizado de acuerdo a los métodos de referencia“. Es decir que confirman que el factor de protección solar “se corresponde con su etiquetado”. Pero lo curioso es que la Aemps, dice que también serían válidos los análisis realizados por al OCU.

¿Cómo pueden tener los dos razón?

Parece ser que en la revisión efectuada por la Aemps se ha comprobado que los ensayos presentados “fueron llevados a cabo conforme a los métodos de referencia. No obstante, se ha observado una cierta variabilidad en la metodología utilizada entre los laboratorios, que podría explicar los distintos resultados obtenidos”.

La Aemps ha informado al grupo de expertos responsable de la elaboración de los métodos de referencia del SPF de la variabilidad observada, así como de la posible influencia que podrían tener las nuevas presentaciones (espray transparente, brumas, etc.) en los resultados de los ensayos.

“La Aemps tras la valoración de toda la información disponible y, teniendo en cuenta que no se han recibido en el Sistema Español de Cosmetovigilancia notificaciones de efectos graves no deseados de los productos mencionados, considera que no hay evidencia de riesgo para la salud humana, siempre que los productos solares se utilicen de acuerdo al modo de empleo indicado en sus etiquetados”, concluye.

Sin embargo, la poderosa organización de consumidores, no está contenta con la resolución de sanidad; ha cuestionado las conclusiones de la Aemp y denunciando la indefensión de los usuarios: “Lamentamos la postura de Aemps, que no defiende los derechos de los consumidores. Su resolución pone en entredicho la seguridad de todos los productos de protección solar, puesto que las mismas normas que cuestiona son las que utilizan todas las empresas del sector y son las recomendadas por las patronales a nivel europeo y nacional.”

Según la OCU,  Aemps no ha realizado ningún análisis que contradiga los realizados por ellos mismos, Sin embargo, da por buenos los argumentos expuestos por la empresa Isdin cuestionando las normas ISO que regulan las pruebas de los factores de protección solar. Siempre bajo el prisma de la OCU, la “Aemps se basa en que la norma permite una gran variabilidad en los resultados de los análisis”.

Este caso no hace si no dejar en evidencia que el principal afectado es el consumidor ¿podemos usar esas cremas o no? ¿ha presionado la industria farmacéutica para que la Aemps haga la vista gorda con esos productos? O por el contrario la OCU sigue empecinada en un caso donde no hay ninguna irregularidad y en el que ha puesto su credibilidad en entredicho?

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